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La VIII Jornada Anual del Club Consejeros explora la evolución de los órganos de gobierno para generar valor en un entorno complejo

Bajo el lema "Gobernar desde el Consejo: claves de los distintos modelos de gobierno", la jornada reunió las visiones de empresas cotizadas, negocios familiares, compañías participadas por capital riesgo y organizaciones del tercer sector
Jornada Consejeros

No existe un único modelo de buen gobierno, pero sí una responsabilidad común: tomar mejores decisiones y generar valor para las organizaciones. Sobre esta idea pivotó la VIII Jornada Anual del Club Consejeros de Esade Alumni, celebrada el pasado 8 de octubre en Madrid, donde consejeros, directivos y expertos en gobernanza reflexionaron sobre cómo están evolucionando los órganos de gobierno ante los retos de la regulación, la inteligencia artificial, la competitividad y el impacto social. Un intercambio de experiencias que puso de manifiesto que los consejos afrontan desafíos cada vez más similares: dedicar más tiempo a la estrategia, incorporar nuevas capacidades, reforzar la diversidad de perspectivas y responder a unas expectativas sociales crecientes.

El valor del criterio

La apertura corrió a cargo de Mario Lara, director del Esade Center for Corporate Governance y de Esade Madrid, y de Ana Plaza (Consejeros 18), vicepresidenta de la Junta Directiva del Club Consejeros. Durante su intervención, Mario Lara reivindicó el carácter humanista de Esade y recordó que ningún código puede sustituir el criterio de quienes se sientan alrededor de una mesa de consejo. El verdadero reto, apuntó, es determinar si los órganos de gobierno están aportando valor real a las decisiones estratégicas de las organizaciones y si dedican atención suficiente a aquellas cuestiones que pueden transformar su futuro.

Por su parte, Ana Plaza destacó la consolidación del Club Consejeros como una de las comunidades de referencia en este ámbito, con más de un millar de integrantes y una intensa actividad formativa y de mentoring orientada al desarrollo de nuevos consejeros.

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La conferencia inaugural estuvo protagonizada por Carlos San Basilio, presidente de la CNMV, quien avanzó algunas de las líneas maestras de la revisión del Código de Buen Gobierno de las sociedades cotizadas, cuya publicación está prevista para 2027.

Según explicó, el objetivo es lograr un documento más claro, más directo y centrado en aquellas recomendaciones que realmente aportan valor. La revisión persigue simplificar el contenido, eliminar aspectos ya incorporados a la legislación o a la práctica habitual y reforzar cuestiones vinculadas a la independencia de los consejeros, el equilibrio de poderes y la calidad de la supervisión.

La transformación tecnológica ocupa también un lugar destacado en la nueva revisión. La inteligencia artificial y la digitalización pasan a formar parte explícita de la agenda de los consejos, mientras que la sostenibilidad deja de abordarse como una cuestión emergente para integrarse como una dimensión transversal de la continuidad y competitividad empresarial.

Tres modelos empresariales, tres enfoques de gobernanza

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Uno de los debates más enriquecedores de la jornada enfrentó las realidades de tres modelos empresariales muy distintos. Moderada por Rita Estévez (Consejeros 17), vocal de la Junta Directiva del Club Consejeros, la mesa reunió a Marta Martínez, Industrial Partner en CVC Capital Partners, consejera dominical en Tendam y UAX y consejera independiente en Acerinox; Alejandro Ormazabal (EMBA08), vicepresidente de Velatia y CEO de Whitehole; y Ana García Fau, consejera independiente en Cellnex, Gestamp y CaixaBank.

Desde la perspectiva del capital riesgo, Marta Martínez destacó la importancia de contar con un plan detallado de creación de valor y una estrecha alineación entre accionistas y equipo directivo. El seguimiento constante del crecimiento, las inversiones y los resultados constituye una parte esencial del trabajo del consejo, aunque insistió en que la confianza y el compromiso con el proyecto empresarial van más allá del retorno financiero a corto plazo.

Alejandro Ormazabal defendió, por su parte, las fortalezas de la empresa familiar, caracterizada por una visión de largo plazo y por procesos graduales de profesionalización. La incorporación de talento externo y la separación entre las cuestiones familiares y empresariales se presentan como elementos clave para preservar la identidad del proyecto sin renunciar a una gestión cada vez más sofisticada.

En el ámbito de las sociedades cotizadas, Ana García Fau puso sobre la mesa una realidad más estructurada, marcada por las comisiones especializadas, las evaluaciones de riesgos, la planificación de la sucesión y la relación permanente con los mercados. Sin embargo, advirtió que la creciente complejidad regulatoria no debería desplazar la discusión estratégica que debe caracterizar a un consejo eficaz.

La principal conclusión de la mesa fue que los mejores consejos no funcionan como una suma de expertos independientes, sino como equipos capaces de integrar capacidades complementarias para crear valor colectivo.

El propósito

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La segunda mesa redonda trasladó el foco al tercer sector y reunió a Almudena Martorell (Consejeros 22), presidenta de Fundación A LA PAR y consejera independiente de ATRESMEDIA, y a Ramón Reyes, presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), moderados por Millán Berzosa (Consejeros 23), vocal de la Junta Directiva del Club Consejeros.

La conversación puso en el centro la importancia de convertir la misión de una organización en una guía efectiva para la toma de decisiones. Los ponentes coincidieron en que las organizaciones sociales afrontan exigencias crecientes de extender la profesionalización, la sostenibilidad económica y la medición del impacto, muy similares a las que experimentan las empresas.

Almudena Martorell destacó las particularidades derivadas de la gratuidad de los patronatos, una circunstancia que influye en su composición y funcionamiento y que abre nuevos debates sobre profesionalización y dedicación. Por su parte, Ramón Reyes explicó los retos de gobernar una organización compleja y altamente descentralizada como la AECC, con una estructura territorial extensa y actividades que abarcan desde la atención a pacientes hasta la investigación científica.

La discusión también abordó las limitaciones de medir el propósito únicamente mediante indicadores cuantitativos. En ámbitos como la inclusión social, la sensibilización o la mejora de la calidad de vida, el impacto trasciende a menudo los resultados económicos o las métricas tradicionales.

Tecnología, talento y confianza

La jornada concluyó con una conversación entre Mario Lara y Helena Herrero, consejera independiente en Naturgy y Mutua Madrileña, quien apuntó algunas de las prioridades que marcarán la evolución de los consejos en los próximos años.

La inteligencia artificial ocupó un lugar destacado en la reflexión. Para Helena Herrero, la cuestión no es si la tecnología sustituirá a los consejeros, sino cómo permitirá que estos tomen mejores decisiones. En ese escenario, el juicio, la responsabilidad y la capacidad crítica seguirán siendo irremplazables.

La directiva subrayó también la importancia creciente de aspectos como la cultura corporativa, la gestión del talento, el liderazgo o los procesos de sucesión. A su juicio, las personas continúan siendo el principal factor diferencial de las organizaciones y, por tanto, deben ocupar un lugar central en la agenda de los consejos.

Junto a ello, reivindicó el papel de la empresa como actor social en un entorno caracterizado por la polarización y la incertidumbre, así como la necesidad de que los órganos de gobierno fomenten relaciones basadas en la confianza, la escucha y la transparencia.

A lo largo de la jornada se repitió una misma idea desde perspectivas muy distintas: el buen gobierno ya no puede entenderse únicamente como supervisión y cumplimiento normativo. Los consejos están llamados a desempeñar un papel decisivo en la definición de la estrategia, la innovación, la gestión del talento y la creación de valor sostenible.

La VIII Jornada Anual del Club Consejeros confirmó así que no existe una receta universal para gobernar bien. Sin embargo, sí existen principios compartidos: independencia, profesionalización, visión a largo plazo, capacidad de adaptación y compromiso con la misión de cada organización.

Este artículo se ha elaborado a partir de las notas y conclusiones recopiladas por Millán Berzosa (Consejeros 23), vocal de la Junta Directiva del Club Consejeros, durante el encuentro.